Amo a Ellen Covey, la creadora de Olympic Orchids, pero esta opción no es para mi.
Tiene una salida peculiar y fuerte pero después se transforma en olor herbal constante. Es una buena fragancia pero me hubiera gustado que tuviera un giro y no fuera plana después de varias horas de aplicación.
Aunque eso sí, cumple con lo prometido y hay un aroma a bosque inconfundible.